El fin de ETA, muy próximo según vaticinan todos los expertos en función de los éxitos policiales contra la banda y de la vía política por la que parece haber optado la izquierda abertzale, ha abierto una fractura entre los dos socios del Pacto Antiterrorista.
Desde que Mariano Rajoy acuso el 12 de mayo al presidente José Luis Rodríguez Zapatero de “traicionar a los muertos”, en referencia a las víctimas de ETA, no se había producido un ataque tan duro del primer partido de la oposición en relación a la política antiterrorista como el que lanzaron ayer la número dos del PP, Dolores de Cospedal, secretaria general y presidenta de Castilla-La Mancha, y el portavoz del partido, Esteban González Pons.
Ambos acusaron al Gobierno y al PSOE de “dar alas” a ETA y hacer la campaña a lo que consideran “el entorno de la banda terrorista”. “No resulta conveniente empezar a comentar si es mejor, si es peor, si deben estar, si no deben estar, como está haciendo el PSOE, que les está dando alas”, señaló Cospedal.
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